Antes de aprobar un arriendo, el arrendador estudia que el solicitante pueda pagar de forma sostenible. La regla práctica más común es que el canon no supere alrededor de un tercio de los ingresos mensuales.
Lo que suele pedirse:
Identificación. Cédula del solicitante y, si aplica, del codeudor.
Soporte de ingresos. Para empleados, certificado laboral y desprendibles de pago recientes. Para independientes, extractos bancarios y declaración de renta o certificaciones de contratos.
Referencias. Comerciales o personales, y a veces del arrendador anterior.
Estudio de la garantía. Si va con póliza, la afianzadora hace su propio estudio. Si va con codeudor, se le piden los mismos soportes de ingresos.
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